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¿Quién te está vigilando y cómo lo hace?

Pocos están al tanto de la gran cantidad de información que todos producimos todos los días; y muchos desprecian el valor de esa información. No obstante, no hay que engañarse, lo que miramos, hacemos y escribimos en nuestros celulares y computadores vale mucho, y por eso más de uno está detrás de lo que hacemos a diario, no importa que no seamos alguien famoso o importante.

Hay quienes piensan que quien nos vigila es una agencia Norteamericana distante y súper-poderosa llamada NSA. Y es verdad que la Agencia de Seguridad Nacional o NSA tiene un gran acceso a todo tipo de información. Pero lo que muchos no saben, es que no hace falta que existan sofisticadas agencias de inteligencia repletas de espías, matemáticos, criptógrafos, lingüistas, operadores de polígrafos, expertos en radiofrecuencias, programadores y hackers para que nos espíen; la verdad es que nosotros facilitamos nuestra información todos los días sin darnos cuenta, vivimos literalmente en cajas de cristal que todos pueden ver.

El caso Malte Spitz

En el 2009, Malte Spitz, miembro del partido verde alemán, solicitó a su compañía de telefonía (Deutsche Telekom) que le enviara todos los datos que tenía sobre él, al principio ésta se negó. Y luego de dos demandas, la compañía le entregó por fin un CD que contenía una tabla de Excel con 30.832 páginas de algoritmos ilegibles para Malte.

Este documento gigantesco, sólo comprendía un periodo que iba desde Septiembre del 2009 hasta Febrero de 2010; es decir, corresponde a un margen de tiempo de exactamente seis meses. Como Malte no comprendía esta información decidió enviarla a un semanario, que a su vez, contactó con una empresa de visualización de datos para descifrarlos.

Con esta información, y con otros datos públicos extractados de su cuenta de twitter y su blog, hicieron un mapa diario que muestra absolutamente todos los movimientos de Malte a lo largo de estos seis meses. En el mapa se podían ver todos los hábitos de vida de Malte y las circunstancias de tiempo, modo y lugar asociadas. O en otras palabras, se podía observar dónde y cuándo dormía, los lugares que frecuentaba, los medios de transporte en los que se desplazaba, quién le llamaba y durante cuánto tiempo, igualmente con los mensajes, ¡en este mapa se veía absolutamente todas las minucias de la vida de Malte!

Pero, ¿por qué sucede esto?

Sencillo, porque Malte Spitz tiene un Smartphone en él que consulta continuamente el whats app, twitter, su blog, Facebook, sus mensajes y las noticias; o sea que Malte le transmite continuamente a una antena de su compañía telefónica su ubicación, lo que hace y lo que le gusta. Esta información, tiene el atributo de almacenarse de manera automática, y lo peor, es que casi todos tenemos celulares como el de Malte.

Si por ejemplo asistiéramos mañana a una marcha, sería posible determinar cuántas personas hay y de quienes se trata; pero no sólo se sabría eso, sino también de dónde venimos y a qué hora hemos llegado, con quién venimos, con quién nos vamos, a quién llamamos; se puede conocer incluso si una persona está en un primer, segundo o tercer piso. Pero esto no acaba aquí, este sistema también puede calificar la importancia entre los distintos asistentes a esta marcha, estableciendo quienes son los convocantes y quienes los simples asistentes.

Prueba de ello, es que el gobierno de Ucrania envió este mensaje a los asistentes de una marcha hace algunos años: “Querido usuario, ha sido registrado como participante en una manifestación ilegal masiva.”

Ten presente que sólo hablamos de la vigilancia que se efectúa a través del Smartphone, estamos dejando por fuera otros sistemas como los computadores y las numerosas cámaras que hay en las calles, plazas, tiendas, aeropuertos, estaciones y terminales de todas las ciudades.

Tengamos en cuenta que las empresas de telefonía como Claro, Movistar o Tigo tienen que obedecer las leyes de protección de datos; pero no sucede lo mismo con las empresas que fabrican los smartphones, o las que hacen los sistemas operativos, o las que elaboran las aplicaciones que descargamos y que nos piden permiso para un montón de cosas raras. ¿Para qué quiere angry birds tener acceso a tu GPS? Pues para hacer dinero.

A los que nos vigilan no les importa quienes somos, sólo somos algoritmos y números, no somos personas, nuestro perfil es automático, existe aunque nadie lo mire. Sin embargo, el día que alguien lo observe, pues tu perfil y tu historial se convierte en tus antecedentes. Y esto puede ser trágico, no te faltarán los problemas si estás en un país en el que grupos criminales tienen acceso a la información de las empresas de telefonía móvil. O si llegas a un país en el que consumir alcohol o ser homosexual es ilegal, ya que el gobierno sin duda lo sabrá todo de ti.

El gran problema es que estas grandes bases de datos que tienen información abundante y actualizada de todos nosotros nos hacen vulnerables de maneras que todavía no sospechamos o no anticipamos. Hemos perdido la privacidad, lo que nos hace más manipulables. Habrá que poner cortinas a nuestras vidas, comenzar a incorporar criptografía en nuestros celulares y computadores y después... ¿y después qué?

Sergio Augusto Alvarez Vargas

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