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Por qué los autos autónomos aún necesitan pruebas de manejo

Joshua Brown estaba viendo una pelicula de Harry Potter cuando la función de “autopiloto” de su Tesla Modelo S estampó el auto contra un camión, matándolo instantáneamente. Este incidente, el primero en el que alguien muere en un accidente en un auto con tecnología de automanejo, no prueba que los vehículos autónomos son inherentemente inseguros pero si funciona como un recordatorio de que esta tecnología todavía no está en la etapa en la que podemos desviar los ojos de la carretera.

Antes del accidente de Tesla hace unas semanas, entrevisté a doce expertos del mundo de los autos sin conductor como parte de mi proyecto de investigación para mi doctorado donde busco los problemas de confianza en los vehículos automáticos. Los expertos consultados incluyen académicos y profesionales de las industria, todos con vasta experiencia en el diseño y la tecnología de los vehículos automáticos. Ellos dijeron, como una sugerencia de investigación, que hasta que el autopiloto pudiera tomar totalmente el control, necesitamos tratar a nuestros autos sin conductor con cierto nivel de desconfianza. De otra manera podríamos ponernos en peligro. El tema es tan serio que a los conductores no debería permitirles usar esta tecnología si no cuentan con entrenamiento específico.

Moviendo los engranes

A pesar de que está en el horizonte, un futuro donde los humanos no tengamos ninguna interacción con el sistema de manejo de un auto (conocido como el nivel 5 de automatización) todavía está muy lejano. Para llegar ahí, necesitamos pasar por varias etapas transitorias de la tecnología (los niveles 2, 3 y 4) que pueda tomar un control incrementado pero no completo del vehículo. El autopiloto de Tesla, por ejemplo, es típicamente visto como un nivel 2 a 3 de automatización ya que puede tomar control de al menos dos funciones como la dirección y el aceleramiento pero todavía necesita que el conductor monitoree el auto y su entorno.

Esos niveles de transición de hecho son los grandes retos de la tecnología. Más y más vehículos salen de las líneas de producción con características automáticas combinadas, llevándolos hasta el nivel 2 y 3 de automatización. La mayoría de los manufacturadores de autos están ofreciendo funcionalidades estándar o premium como el estacionamiento asistido, control de crucero adaptativo, sistemas de freno de emergencia autónomo y muchos más. Las adiciones automáticas le añaden y combinan años tras año un camino hacia los autos sin conductores.

Los autos sin conductores requieren una combinación de tecnologías como radar, LIDAR (como un radar pero que funciona con ondas láser en vez de ondas de radio), videocámaras, GPS y sistemas de navegación inertes, entre otras, que crean conciencia de los alrededores del vehículo. Los conductores necesitan confiar que estos sistemas pueden trabajar seguramente en las situaciones potencialmente peligrosas o impredecibles que se crean al manejar. De otra forma, no las usarán apropiadamente y se perderán de los beneficios que pueden proveer.

Confía en tu auto, pero no mucho

A pesar de algunos temores públicos acerca de la seguridad de los autos automáticos, una encuesta que conducimos con 239 personas el año pasado encontró que las personas estaban más dispuestas a confiar en un sistema automata que en otros conductores. Esto es porque los seres humanos son más impredecibles y susceptibles a las emociones. Un auto que se maneja solo nunca será culpable de ira tras el volante, manejar agresivamente o soñar despierto.

Pero también existe el peligro de que la gente ya le está dando demasiada confianza a las tecnologías autómatas. Poniendo de lado el reciente accidente, la aparente seguridad del autopiloto de Tesla y sistemas similares podría hacer que las personas crean que pueden dejar de prestar atención a la carretera y dejar que su auto se maneje por sí mismo, dándoles tiempo para hacer otras cosas. Pero esas tecnologías no están diseñadas para tomar el control total del auto y el conductor es el que debe hacerlo en cualquier momento.

Como uno de los expertos con los que hablamos dijo:

“La gente empezará a confiar en él, las cosas empezarán a ir mal y los conductores no podrán volver a tomar el control porque ya habran saltado al falso sentido de seguridad”.

Cuando un conductor se ha apoyado aunque sea un poco en un sistema autónomo, pierde su consciencia de lo que está pasando en la carretera alrededor de él. Deben de recobrar su consciencia situacional para volver a tomar control de un vehículo en una situación potencialmente peligrosa y eso toma tiempo. Por ejemplo, una investigación usando una prueba de simulación de manejo demostró que le toma alrededor de 15 segundos volver a tomar control del vehículo a los conductores que usan un nivel 3 de automatizacion (donde el auto controla las maniobras y la aceleración y monitorea el ambiente).

De acuerdo con otro experto en robótica con el que conversamos, la pérdida de consciencia situacional empeora conforme el conductor usa la tecnología automata. Ellos sugieren que usar una función básica de control de cruce adaptativo, que simplemente adapta la velocidad del auto para mantener a una distancia segura con otros vehículos, por una hora o más aminora efectivamente la conciencia del conductor casi como si estuviera usando un auto totalmente automata.

Lee el manual, toma el examen

¿Cómo podemos asegurarnos de que los conductores no confien de más en la tecnología parcialmente automata de un vehículo para que no se pongan a sí mismos y a otros en peligro? Por un lado, es bien conocido que las personas raramente leen instructivo o las pantallas informativas que aparecen en el nuevo software.

Muchos de los expertos con los que hablamos pensaban que los conductores deberían tener un entrenamiento específico antes de usar estos sistemas. Esto podría incluir el cambio de los exámenes de manejos actuales para los nuevos conductores, clases de reaprendizaje, obligar a los manufacturadores a dar demostraciones de las nuevas tecnologías antes de venderlas e inluso el uso de los simuladores de manejo. Estos podrían ser provistos en centros dedicados e incluso en concesionarios de automóviles.

Mientras las tecnologías de automatización vehicular se vuelven cada vez más populares, es vital que las personas aprendan cuándo es seguro confiar en ellos y cuando no. Si no es así, podemos imaginar una situación donde un puñado de accidentes haga perder la fe de las personas en la seguridad de estos sistemas y fuerce a la industria a tomar un paso hacia atrás.

Eira Regalado Cavazos