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El tiburón ballena en México

Como cada otoño, los tiburones ballena (Rhincodon typus) recorren 13 000 km desde el norte del Océano Pacífico para llegar a las cálidas aguas del Golfo de California, donde la temperatura ronda entre los 28 y 32 grados centígrados, escogiendo sus lugares predilectos; Bahía de los Ángeles en Baja California y Banco Gordo en Baja California Sur.

También el Caribe, entre junio y septiembre recibe a este gigante de los océanos en una isla localizada al norte de la Península de Yucatán llamada Holbox, aquí arriban cada año enormes grupos de estos animales, registrando en 2005 hasta 809 individuos. No podemos decir que México es el lugar predilecto de los tiburones ballena ya que recorren los mares del Atlántico, Pacífico e Índico, surfeando los continentes de Asía, América, África, Europa y Oceanía donde el agua mantiene temperaturas tropicales y cálidas.

El tiburón ballena hasta el momento es el pez más grande conocido con un tamaño máximo registrado de 12.65 metros, se alimenta sólo de pequeñas cosas conocidas como plancton, que son organismos de algas y animales microscópicos que flotan en la superficie del Océano. Éstas maravillosas criaturas aunque se distribuyen en casi todo el mundo, actualmente se encuentran en peligro debido principalmente a la pesca y captura por redes y algunos choques con barcos. Mucho del mercado que existe para la demanda de carne del tiburón ballena esta dictaminado en Asia, pero el problema más grave es que se encuentra en asociación con el atún, lo que incrementa su captura incidental.

Los esfuerzos para su conservación han logrado que se enliste en un gran número de acuerdos internacionales que ayuda a protegerlos de la caza legal e ilegal en distintos países, prohibiendo la captura con fines comerciales, así como opciones para disminuir la captura incidental, además de decretar lugares para su protección.

Una de las opciones de conservación es el ecoturismo, contrastando que vale más vivo que muerto. El investigador Cheng y sus colaboradores, registraron un precio para el kilogramo de carne de tiburón ballena entre los 14 dólares, y un costo en el mercado asiático aproximado de 70,000 dólares por 10 toneladas en 1997. Fernando Cagua y sus colaboradores realizaron una evaluación económica del turismo en las Malvinas, registrando 9.4 millones de dólares en 2013 derivadas del turismo por observación, lo que dictamina que a largo plazo el turismo incrementa las divisas y ayuda a conservar la especie.

El ecoturismo es una opción para la conservación, siempre y cuando se genere responsablemente y con una planeación organizada respecto al entorno, los usuarios y sobretodo el tiburón ballena y las especies a su alrededor, ya que existen afectaciones y daños con respecto a la industrialización del turismo. En México existe una legislación que regula el turismo y las actividades encaminadas con la observación del tiburón ballena, así como su protección, ya que en el país se vuelto más valioso vivo que muerto llevando a su conservación a través del ecoturismo responsable.  

Jorge Sánchez