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¿Puede ser pobre un político?

El filósofo Norteamericano John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos decía que “Mientras en todas las ciencias se sigue investigando permanentemente, la de la política y cómo gobernar un Estado se ha estancado. Hoy la política y el gobernar se entiende y se practica sólo un poco mejor que hace 4.000 años”.

Esta frase, a pesar de haberse acuñado hace más de doscientos años, increíblemente aún goza de plena vigencia.

Es más, la política moderna no la crean los políticos, ni siquiera los académicos o juristas; sino los empresarios y los periodistas. Tristemente la política, que debería constituir un medio para garantizar las libertades ciudadanas y los derechos civiles, que debería ser un instrumento para construir equidad, seguridad ciudadana, bienestar social y desarrollo económico; hoy es visto como un fin en sí mismo. A lo mejor ésta es la razón por la que vemos cada vez más empresarios y periodistas lanzarse a la arena política; después de todo, es más lucrativo ser político que empresario, y la política es un mecanismo más expedito para obtener importancia y poder que escribiendo columnas de opinión.

Además, en respaldo al postulado de John Adams, pareciera que la política es una ciencia con escasa mejoría en relación con otras áreas del conocimiento

A nadie sorprende la foto que se hizo viral hace algún tiempo del senador mexicano y líder del sindicato petrolero Romero Deschamps viendo un catálogo de yates mientras se discutía la ley nacional anticorrupción. Y pocos se escandalizaron cuando descubrieron al que fuera secretario argentino de Obras Públicas durante el kirchnerismo, José López, enterrando varios millones de dólares de coimas en un monasterio Bonaerense.

Así las cosas, pareciera que quedó anclada en tiempos pretéritos aquel axioma que reza: “los cargos de elección popular deben ser ocupados por los mejores, por aquellos que no tengan tacha moral”.

Pero, si la política seduce a las personas ya ricas, para que amasen cantidades de dinero todavía mayores, ¿Puede existir en este mundo un político pobre?

Bueno, estos casos constituyen las excepciones a la regla, o como dice el refrán “es la excepción que confirma la regla”, pero si buscas bien seguramente los encontrarás.

Un presidente pobre

Uno de los políticos en Latinoamérica más populares de todos los tiempos, que increíblemente terminó su periodo presidencial con un índice de aprobación más alto que al inicio de su mandato, es Pepe Mujica, también conocido como el “político pobre”.

Comencemos por decir que el expresidente de Uruguay no vivía en la casa de gobierno, sino en una chacra (pequeña finca rural dotada de vivienda y terreno para el cultivo y la crianza de animales domésticos), propio de la clase media rural en Uruguay.

A continuación transcribiremos parte de una entrevista concedida por Pepe Mujica a María Casado del canal de televisión español TVE1, en la que explica su ideario político, la austeridad y sencillez con la que vivía cuando era jefe de Estado.

TVE1: ¿Qué es para usted hacer política?

Pepe Mujica: La política es la lucha por que la mayoría de la gente viva mejor, en lo personal le agregaría (…) vivir mejor no solo es tener más, sino es ser más feliz; y eso a veces tiene que ver con las carencias materiales, pero también tiene que ver con otras cosas.

TVE1: Usted es un político de izquierdas, que vive de modo modesto en una chacra, tengo entendido que su palacete presidencial lo utiliza en invierno para que los indigentes puedan pasar la noche…

Pepe Mujica: Había alguna gente que duerme en la calle porque no tiene donde dormir o porque está medio trolada con la civilización, yo dije bueno, llévenlos a la casa de gobierno, se arregló rápido y quedó la anécdota.

Abogo por una manera personal de vivir con sobriedad, porque para vivir hay que tener libertad, y para tener libertad hay que tener tiempo; si me preocupo mucho de los cacharros, de la casa grande, del servicio… no tengo tiempo, me tengo que ocupar de eso. Y si tengo mucha plata para tener eso, me tengo que preocupar que no me roben… entonces prefiero tener el mayor margen de tiempo disponible para hacer lo que a mí me gusta, y eso es la libertad.

Entonces soy sobrio para tener tiempo, porque cuando tu compras con plata no estás comprando con plata, estás comprando con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata…

Y veo que la humanidad está enloquecida perdiendo tiempo, cuando eres joven no tiene tiempo para la novia, después no tiene tiempo para los hijos y cuando te acuerdas de vivir, descubres que eres un viejo reumático que te pasaste pagando las tarjetas de crédito.

Entonces mi austeridad es una manera de mostrar a la juventud que por ahí no es, nadie me va a dar bolilla, pero algunos viejos me van a entender.

TVE1: Su forma de vivir no es habitual… la distancia entre políticos y los ciudadanos cada vez parece más lejana, ¿se está perdiendo el preocuparse por los problemas diarios de la gente?

Pepe Mujica: En el fondo naide es más que naide dicen mis paisanos, y por muchas ínfulas que se tenga, en el cajón marchamos todos, y no te vas a llevar la plata que acumulaste, esa es una manera tonta de vivir, en el mundo hay demasiada tontería; el vivir liviano de equipaje tiene sus ventajas porque uno se saca los compromisos.

La entrevista termina con la siguiente frase de María Casado: Presidente Mujica espero que para usted sea un cumplido, pero no parece un político.

Sergio Augusto Alvarez Vargas

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