Return to start

¿En qué coinciden la ciencia y la religión con en el tema de la creación?

La historia de la creación generalmente comienza para todos nosotros en sitios similares y de la misma manera, es decir, en una iglesia o templo con nuestro sacerdote o pastor introduciéndonos este conocimiento, leyendo el versículo primero del capítulo uno del libro del génesis de la Biblia y diciendo: “En el principio, creó Dios los cielos y la tierra”.

Para muchos de nosotros, ésta creencia es difícil de asimilar, pues en un momento no había nada, y al siguiente ya había todo. Muchos nos hemos preguntado, si Dios creo el universo, ¿quién había antes para crear a Dios?

A medida que vamos creciendo, nos vamos enterando en el colegio, a través de la televisión o del internet, que los científicos han encontrado pruebas que demostraban el Big Bang. De conformidad con esta teoría, todo el universo surgió de un único punto en una explosión de feroz creación.

Ahora que la ciencia sabe tanto de nuestros orígenes cósmicos, me pregunto: 

¿Qué espacio queda para la creencia religiosa de la creación?

El Islam es una religión que tiene profundas raíces científicas, a lo mejor la creencia musulmana podría acercarse al concepto científico de la creación; después de todo, los astrólogos musulmanes ya trazaban cartas astrales poco después de la existencia de Mahoma.

Para el Islam, la creación comienza con una nube de humo colosal, y del interior de esa gran nube de humo surgen el cielo y la tierra. Luego la tierra cobra el aspecto que tenía antes que se crearan los seres.

Puede ser una coincidencia que la creencia islámica parece describir que nuestro planeta tuvo un origen cósmico. Para personas bien informadas, ésta historia nos remite forzosamente a las nubes de polvo cósmico que forman los planetas, según el conocimiento que ofrecen las ciencias de la astronomía y cosmología modernas. Para decirlo de otra forma: En el Islam, el momento de la creación coincide y coexiste con la teoría científica de la formación de la tierra.

Pero, esta coincidencia entre ciencia y religión no es única del Islam, lo mismo sucede con tradiciones más antiguas: Los aborígenes australianos, conocidos como “aborígenes Arrente”, han vivido en el centro-norte de Australia durante decenas de miles de años; los Arrente llevan narrando la creación de su tierra más tiempo del que nadie pueda recordar.

La historia tiene lugar en una era llamada “El sueño”, cuando los guardianes del cielo vivían en la vía láctea. El sueño es un periodo de creación en el que todo estaba empezando; ésta historia narra que las mujeres bailaban en una ceremonia en la vía láctea y una tenía un bebé en brazos. Entonces dejó al bebé en un mecedor (una especie de cuna de madera), pero con tanto baile todo empezó a vibrar, se sacudió la vía láctea y el mecedor se cayó, aterrizó en la tierra y el impacto creo el cráter Glosses Bluff (en Australia), del cual surgió el primer hombre y la primera mujer.

Investigaciones científicas confirmaron que fue un asteroide o un cometa lo que cayó en la tierra, y esa explosión descomunal creo un enorme cráter meteórico en el centro-norte de Australia, el cual se conoce como el cráter Glosses Bluff, lo que confirma íntegramente la historia de los aborígenes Arrente sobre la historia de la creación.

Además, algo sencillamente destacable, es el hecho de que en la astronomía occidental la constelación denominada “Corona Australis” o “Corona del Sur”, se parece mucho a un mecedor o una cuna boca abajo cayendo de la vía láctea.

La ciencia nunca ha dado ninguna validez a estas antiguas historias de la creación, pero estamos descubriendo que el relato aborigen de la creación y el punto de vista científico son idénticos, exactamente iguales.

Así las cosas, vamos viendo que la ciencia puede convivir con los relatos aborígenes e islámicos de nuestros orígenes.  

Pero ¿cómo encaja la ciencia con la historia judeocristiana de la creación?

El libro del Génesis da cuenta que en seis días Dios creó la luz, hizo el sol, la luna y al hombre.

De acuerdo con el rector de la Academia Pontificia de las Ciencias, con sede en el Vaticano, el Big Bang no es la creación exactamente, porque no sabemos que había antes del Big Bang, por ese motivo la creación no tiene nada que ver con el Big Bang. Además de eso, la idea de la Biblia no es una idea científica de la creación, en la biblia lo que está es el concepto teológico de la creación.

La iglesia católica ya no cree que el Génesis describa literalmente la creación, es más, el primer científico en proponer el Big Bang, llamado Georges Lemaître, era sacerdote y miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias.

Entonces, ¿cómo encaja Dios en la cosmología moderna?

Bueno, para la Iglesia, la creación vista desde el punto de vista de la teología es perfectamente compatible con el Big Bang, porque siempre hace falta una primera causa, Dios creador está fuera del espacio-tiempo, es anterior a cualquier tiempo, así que el acto de creación nunca es un último acto, porque la creación es la forma en que Dios mantiene continuamente el universo.

En resumen, para la Iglesia, la cosmología no sólo permite la idea de la creación divina, sino que también ofrece nuevas formas de comprender a Dios como dueño y señor del espacio y el tiempo. La creación es, por tanto, un acto continuo que no empezó ni terminó con el Big Bang, sino que es una actividad constantemente llevada a cabo por Dios, que incluye a la evolución.

Sergio Augusto Alvarez Vargas