Return to start

La rana parlante

Un día, un hombre decide tomarse el día libre para ir a jugar golf.

Está en su primer hoyo cuando se da cuenta de que hay una rana sentada cerca de él pero no le toma importancia. Está a punto de golpear la pelota cuando escucha: “Croak. Hierro 9”.

El hombre mira alrededor y no ve a nadie. De nuevo: “Croak. Hierro 9”. Mira a la rana y decide probar y ver si lo que dice funciona. Guarda su hierro 6 y toma un hierro 9. ¡No lo puede creer! Su pelota queda a 15 centímetros del hoyo.

El hombre está sorprendido. Le dice a la rana: “Eso en verdad fue asombroso. Haz de ser una rana de la suerte, ¿no?”

La rana contesta: “Croak. Rana de la suerte.”

El hombre decide llevarse a la rana consigo al siguiente hoyo. El hombre le pregunta: “¿Qué opinas, rana?” La rana contesta: “Croak. Madera 3.” El hombre saca una madera 3 y, ¡bum! Obtiene un hoyo en uno.

El hombre está perplejo, no sabe qué decir. Al  final del día, el hombre había tenido el mejor juego de golf de toda su vida. Le pregunta a la rana: “Bueno, ¿y ahora a dónde vamos?

La rana contesta: “Croak. Las Vegas.”

Llegan a Las Vegas y el hombre dice: "De acuerdo, rana, ¿ahora qué?"

La rana contesta: “Croak. Ruleta."
 

Al acercarse a la mesa de la ruleta, el hombre pregunta: “¿Qué crees que debería apostar?”

La rana responde: “Croak. $3000. 6 Negro." Ahora, las oportunidades de ganar son de 35 a una, pero después del juego de golf de hoy, el hombre no duda en absoluto. ¡Increíble! Cae el 6 Negro y el hombre gana $250,000. Cientos de fichas se deslizan a través de la mesa. El hombre toma sus ganancias y renta la mejor suite del hotel.

Al llegar al cuarto, el hombre deja a la rana en una mesa y le dice: “Rana, no sé cómo pagarte. Me has ayudado a ganar todo este dinero y por eso estaré por siempre agradecido.” La rana contestó: “Croak. Bésame.”  El hombre piensa: “¿Por qué no? Después de todo lo que la rana ha hecho por mí… se lo merece.” Y con un beso, la rana se convierte en una preciosa jovencita de 15 años de edad.

“¡Se lo juro, su señoría! ¡Así es como la niña terminó en mi habitación!”

Taciana Bañuelos Sauceda

Comments have been closed for this article.