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Creencias religiosas que resultan absurdas en el mundo moderno

¿Qué fue primero? ¿La gallina o el huevo? Explicar el mundo y su existencia, nuestra existencia, encuentra paradojas que solamente encuentran respuestas absurdas.

La mayor parte de las religiones que hoy existen surgieron de este afán por explicar la naturaleza y la existencia del hombre, cuando muchas veces la ciencia no puede responder las preguntas o, cuando menos, no ha podido hacerlo hasta ahora.

Por eso no es raro que incluso hoy en día algunas de las prácticas que obligan a hacer las religiones del mundo sean tan absurdas como las respuestas que nos entregan a los dilemas universales.

No se pretende aquí faltar al respeto, por supuesto, sino enlistar aquellas cosas que nos parecen inexplicables en los ritos y rituales de las distintas feligresías, como aquellas de autoinmolarse o hacer penitencia auto lacerándose en el nombre de un Dios piadoso y benévolo.

La respuesta a nuestras malas acciones y la verdadera expiación de las culpas, quizás encontraría mejores derroteros si se resumiera a dos conceptos incomprendidos: tolerancia y perdón.

Por lo pronto les dejamos aquí tres ilustrativos ejemplos de las prácticas y creencias religiosas más incomprensibles en el mundo moderno:

La circuncisión

Los judíos se circuncidan el prepucio como parte de un pacto que Abraham estableció con Dios. De acuerdo con esta religión, el Todopoderoso entregó al padre de esta religión  y su descendencia (Abraham significa “padre de la muchedumbre”) la tierra de Canaán en heredad perpetua a cambio de que todo varón –tanto el nacido de este linaje como el comprado por dinero a cualquier extranjero— fuese circuncidado como señal de este pacto. “Aquel a quien no se le haya cortado la carne del prepucio, será eliminado de su pueblo por haber violado mi pacto”, dicen las escrituras.

El estigma de la raza

Un alma pura, casta, obediente y piadosa se refleja en la piel de quien tiene estos valores. Al menos eso creen los mormones, pues su religión señala que el color de la tez es un estigma, directamente proporcional a la desobediencia. Entre más impío, impúdico y pecador más oscuro es tu color de piel.  Cuanto más nos damos cuenta de lo arraigada que está esta creencia entre su feligresía, mejor entendemos por qué el discurso del odio, la segregación y la discriminación llevó a Trump a la presidencia de un país donde los mormones son un grupo fuerte y numeroso.

Interiores blindados

Hace algún tiempo, revisando los cables de agencias noticiosas, nos topamos con la historia de una mujer quien durante un asalto fue salvada de la muerte por su sujetador. Sí, resulta que la bala con que fue atacada impactó justo en la varilla de su brassiere, de marca muy conocida. El suceso fue incluso aprovechado por esta marca para publicitarse, entregando a la afortunada mujer una gran dotación del mismo modelo de sujetador que le había salvado la vida.

La historia nos lleva de nuevo a las creencias de los mormones, quienes someten a su ropa interior a todo tipo de ritos purificadores –incluyendo inscripciones masónicas— mediante los cuales, los calzones no solamente actúan como un cinturón de castidad que evita la comisión de pecado, sino que incluso les protege de la contaminación, el fuego, las balas y de todo mal.

El cuerpo y la sangre

Los sacrificios humanos son, desde tiempos inmemoriales, una de las prácticas religiosas más comunes para aplacar la ira de los dioses. La misma religión católica tiene como uno de sus símbolos más importantes la inmolación del hijo de Dios para salvar a la raza humana. Y, como pareciera que ese sólo hecho no basta para limpiar nuestros pecados, en cada celebración eucarística se repite el sacrificio, cuando mediante una oración vino y pan se transforman en “el cuerpo y la sangre de Cristo”,  que se entregan al Señor. 

Roedor de Lencería

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