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José Mujica contra la sociedad de consumo

Diversos estudios sociales han demostrado que el aumento de nuestras posibilidades para poseer una gran variedad de bienes y servicios, conlleva a un desarrollo desmedido de la tecnología y del capitalismo, lo cual convierte a la población en una sociedad de consumo.

Esto no es positivo, ya que induce una degradación del marco colectivo. ¿Pero cómo?

Una sociedad de consumo provoca una “autodevoración” del sistema, donde el crecimiento económico gira sobre sí mismo (inflación), degradando aún más las condiciones de vida de aquella población que no logra adaptarse al “crecimiento” económico. Esto también provoca un comportamiento de consumo muy particular en la sociedad, donde la mercadotecnia y los medios juegan un papel fundamental.

Crean la ilusión de abundancia, de pertenecer a cierto círculo social si posees determinado bien, determinado servicio pero, ¿a costa de qué?

José Mujica, ex presidente de Uruguay, ha criticado arduamente este comportamiento del mundo actual, cada vez “más rico y muy egoísta”: “gastamos más de lo que podemos y después pagamos las consecuencias, lo que termina amargando la vida de la gente”.

¿Y quién mejor que José Mujica para hablar sobre el tema? Un hombre que siendo presidente de una nación, prefirió vivir en su casa con techos de lámina, sin rejas y donde cultiva flores (oficio que tiene desde joven).

“El mundo está prisionero hoy de la cultura de la sociedad de consumo y lo que está consumiendo es vida humana en cantidades tremendas. Hay que multiplicar constantemente las necesidades porque si no se multiplican, se detiene el mundo de la mercadería. Los economistas viven enloquecidos con el crecimiento y, para seguir creciendo, hay que sacar cosas nuevas para consumir masivamente y que la gente tenga el mínimo de tiempo.”

Y tiene razón.

Para que la sociedad de consumo rinda frutos al capital, se necesita crear una especie de adiestramiento social de consumo, donde el crédito es el principal instrumento de dicho comportamiento:

“La sociedad de consumo se consigue adiestrando mentalmente a las masas a través del crédito (la disciplina y las restricciones del presupuesto que impone), a hacer cálculos previsores, a invertir y a tener un comportamiento capitalista <>”, según las palabras de Marc Alexandre.

José Mujica cree que esta dinámica es la causa de muchos males contemporáneos, donde es difícil crear políticas colectivas que influyan positivamente (excluyendo a la cultura).

Y es por esto que Mujica propone adoptar “un conjunto de decisiones de carácter mundial”, debido a que “necesitamos empezar a razonar como especie. Los pobres de África ya no son de África (...). El problema es político; es la primera vez que una civilización no tiene cabeza, no la maneja nadie. Esta civilización de mercado nos lleva a nosotros.”

Seamos sinceros: la idea de falsa abundancia que provoca el consumo desmedido se rige por una nueva moral que dicta cierto comportamiento social. Esta nueva moral es impuesta por la esfera de fuerzas productivas que controlan al sistema.

¿Es real el crecimiento económico de México que arrojan las cifras?

¡No! No hay ningún “progreso” objetivo: lo que en realidad se crea es una ambigüedad de abundancia que nos hace percibir al consumo como un nuevo tipo de conducta colectiva. 

Y concluimos con un planteamiento que hizo Mujica en Cumbre Río 2012:

“¿Estamos gobernando a la globalización, o la globalización nos gobierna a nosotros?”

Angie Tovar