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Tres razones que convierten a Francia en un blanco de los Yihadistas

La Yihad parece golpear con más fuerza a Francia que a otros países, con más de 1,000 jóvenes abandonando su país para pelear a lado de ISIS u otras jihads en Iraq y Siria; y ahora con el ataque fatal que cometieron dos hombres de ascendencia algeriana a Charlie Hebdo, la revista satirica quincenal. ¿Porqué y a dónde llevará este último ataque?

Hay tres puntos que considerar mientras las investigaciones se llevan a cabo:

1. Francia se ha relacionado más con el mundo del Islam más que cualquier otro país occidental.

Desde 1830, el año en el que conquistó Algería, ha visto a la sección musulmana de África como su propio patio trasero. Y después de la Primera Guerra Mundial, Francia tomó control de Siria y del Líbano. Muchos franceses se fueron a residir en el norte de África y, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos africanos del norte se fueron a trabajar a Francia en las nuevas fábricas, la mayoría se asentó en las áreas pobres de Paris, Lyon y en la parte industrializada del norte. En la era post industrial, las fábricas cerraron pero los residentes se quedaron. Y con ellos sus hijos y nietos quienes en el 2005 explotaron en cólera por su exclusión de la sociedad francesa. En 1995, la película La Haine mostró esta ira antes de que se convirtiera en un hecho y también dejó en claro que esas explosiones poco tenían que ver con la religion.

Francia dejó Algeria después de una larga y sangrienta guerra, desde 1954 a 1962, la que continúa renaciendo en el país, especialmente en el sur, donde los algerianos que pelearon en ambos lados de la guerra se asentaron en la provincia y mantuvieron vivo el conflicto. Fue ahí donde el Frente Nacional de ultraderecha fue fundado por Jean-Marie Le Pen, un militante que alimentaba el odio contra el “abandono” de la Algeria francesa. Su hija Marine ahora lidera el partido.

A diferencia de otras potencias coloniales europeas, Francia nunca dejó realmente a sus antiguas colonias, continúa interviniendo económicamente y militarmente para defender los intereses nacionales de Francia en África y en el Cercano Oriente . Ahora, esto significa que pelear contra al Qaeda y Isis en Mali, Iraq y, quizás en el futuro, Siria. Así que cuando jóvenes descontentos visitan páginas de internet yihadistas, encuentran a musulmanes que les cuentan de los pecados que su gobiernos cometen en contra de sus “hermanos y hermanas” en Iraq y Siria. Resentidos contra el racismo francés, de la serie de medidas ampliamente simbólicas tomadas contra los musulmanes (como la prohibición proclamada en el 2010 de usar velos en áreas públicas) añadida a su ira hace que algunos se unan a la lucha.

2. La República de Francia ha alimentado un sentimiento de combate contra la Iglesia, que para muchos significa cualquier religión.

En el siglo diecinueve, la Iglesia retuvo su control en las mentes de los jóvenes a través de su monopolio de escuelas primarias y para el fin de ese siglo el estado había construido un sistema secular y gratuito de escuelas. Después, el Caso Dreyfus comenzó una un establecimiento abiertamente antisemita contra intelectuales republicanos, Vichy le dio poderes a los oficiales antisemitas franceses y después las escuelas continuaron siendo el punto focal, un microcosmo, de la pelea entre los campos religiosos y seculares.

Desde entonces, la Francia moderna produjo una fuerte tradición, especialmente en Paris, de oponerse a cualquier religion organizada y satirizar sus pretensiones.  Charlie Hebdo tuvo éxito en la larga línea de revistas satíricas que ridiculizan la religion y Charlie intentó llevarse a todos: cristianos, musulmanes, Michael Jackson, todos.

3. El ataque tiene el riesgo de añadir combustible a la alza de la ultraderecha en Francia y en toda Europa.

El Frente Nacional ya está tergiversando el ataque como una muestra de la incompatibilidad por naturaleza del Islam y los valores franceses. Incluso mientras su líder, Marine Le Pen, el heredero político con más tactos que su padre, Jean-Marie, mantiene una línea moderada, afirmando oficialmente que Francia estaba unida por la libertad de expresión, añadió que “el tiempo para la hipocresía se había acabado”, y que no confundir el Islam con terrorismo nos ha llevado a negar lo obvio. Algunos de sus seguidores fueron más allá, atacando directamente al Islam, y con comentarios inmediatos a Le Monde tomaron esta línea: anti religión y anti islam.

Francia no cambiará su política de décadas de antigüedad, ni el derecho a la sátira desaparecerá. Pero cada impacto terminará en el uso de los ataques como una excusa para culpar al Islam y la inmigración para cubrir las ansiedad por cómo las cosas están pasando hoy en Europa. Tanta confusión sólo puede fortalecer a la ultraderecha.

Eira Regalado Cavazos