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Lo que Trump nos enseñó. 5 pasos para convertirse en Presidente

Corrección política, empatía, mucha publicidad, propuestas… esto, lo que se supone que todo político hace para ganar una elección, es justo lo que Trump nos enseñó que ha dejado de funcionar.

Hoy, para ser político hace falta dejar de hacer política y, en lugar de eso, provocar y agredir.

La gente está harta de los políticos tradicionales. Lo que quieren es llevar a los puestos de poder a gente “común y corriente”, que les entienda, que conozcan sus necesidades y que luchen con la misma pasión con la que ellos lo hacen cotidianamente en la calle.

Así, alguien que está dispuesto a la incorrección para defender sus ideas parece más cercano a lo que se buscan en un gobernante, que aquel quien cuida las formas y defiende posturas hipócritamente.

Estas son 5 cosas que Trump hizo, que todos pensamos que jamás debían hacerse y que ahora demuestran que eran el camino correcto.

Sé ignorante

Conectar con las grandes masas es indispensable si se busca conseguir su voto. Lo que Trump nos demostró es que las grandes masas es ignorante: no les importa si Rusia ya invadió Ucrania o no y, por tanto, el candidato puede decir cualquier cosa equivocada al respecto sin mayor consecuencia.

Sé racista

El acendrado nacionalismo que han impuesto los gobiernos conservadores ha logrado permear hasta lo más profundo de los ciudadanos. La agresiva campaña de Trump ha dejado claro que detrás del velo de tolerancia prevalece un racismo recalcitrante en la mayoría de las personas. Así, al decir “México no es nuestro amigo”, “Obama es el fundador de Isis”, “llevar burka es más fácil para las mujeres (…) no tienen que llevar maquillaje”, está reflejando la verdadera forma de pensar de la masa.

Sé misógino

“Cuando eres una celebridad (las mujeres) te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras (...). Agarrarlas por el coño”. Ésta frase pudo nacer en un taller mecánico lo mismo que entre el equipo de fútbol de una universidad privada. El machismo está arraigado hasta los huesos en nuestra sociedad, tanto que cuando Trump la pronunció, y a pesar de las fuertes críticas y el retiro de apoyos del Partido Republicano, la imagen de Trump se revitalizó ante ya unas inminentes elecciones.

Pelea con tu partido

Nada hay menos valorado por la sociedad que el sistema de partidos políticos. Cuando Trump rompió con su partido y señaló que, al hacerlo, podía quitarse las cadenas de la corrección y comenzar a decir lo que de verdad piensa, muchos lo dieron por muerto: requería, según ellos, la fuerza de la organización política para reclamar los votos. Nada fue más alejado de la verdad, desmarcarse de los políticos tradicionales fue más que redituable.

Pelea con los medios

Discutir con los medios de comunicación y sus representantes, según aseguran muchos asesores, es el peor error que un político en campaña puede cometer. La avalancha de críticas por tratar mal a un reportero, decían, puede acabar con cualquier aspiración. Trump demostró que no es cierto: corrió a Jorge Ramos de una reunión, se burló de la discapacidad de un representante del New York Times y negó acreditaciones a Washington Post. "Si las personas no cubren mi campaña de forma aceptable, o si inventan cosas, no veo por qué deben ser admitidos" en los actos, declaró Trump. A pesar de los constantes ataques por éstas descortesías ganó la elección demostrando que si hay algo tan desprestigiado como la política, eso es la prensa. 

Roedor de Lencería