Return to start

Las obligaciones del Papa

Ser la cabeza de la iglesia católica en estos tiempos es un tarea poco más que difícil: el mundo atraviesa una crisis de fe sin precedentes, y no es debido a los avances científicos – como se podría pensar en primera instancia – sino a las fallas de las instituciones religiosas, que a causa de su propia mano han dejado en entredicho los valores que tanto alegan defender.

Es así como el Papa de Roma se ve en enormes dificultades para llevar a cabo las acciones que le confiere el cargo, empezando por la promoción de la fe católica alrededor del mundo.

El panorama no es halagador para el Sumo Pontífice, quién además de llevar sobre sus hombros el peso de ser la cabeza del catolicismo en el mundo, debe de cumplir con otras funciones que mencionaremos a continuación.

Funciones principales:

  • Presidencia en la caridad y criterio para la fe.
  • Sustituir a los obispos y responder en épocas de crisis (esta ha sido una de las tareas más importantes del Papa Francisco en los últimos tiempos).
  • Sostener y corroborar la autoridad de los obispos locales.
  • Hacer todo aquello que no sea contrario a la fe por el bien de la iglesia.

Asimismo, tiene otras obligaciones “menores” que lleva a cabo con la ayuda de su aparato de gobierno, el cual consta de diez congregaciones, cinco oficios, tres secretariados y dos consejos.

  • Promover, aclarar y establecer la sana doctrina; entre más católicos, mejor. Y entre mejor informados estén respecto a su religión, aún más.
  • Descubrir y condenar errores, como en el caso de sacerdotes pederastas.
  • Nombrar o destituir Cardenales y/u obispos.
  • Proporcionar la decisión definitiva en asuntos polémicos, controvertidos o de oscura moralidad.
  • Imponer su juicio sobre los libros más importantes para la fe, así como también prohibir aquellos que ningún católico debería leer (¿alguien recuerda cuando a alguna autoridad católica se le ocurrió prohibir “Harry Potter”?)
  • Erigir y dividir nuevas diócesis y provincias eclesiásticas.
  • Llevar a cabo la legislación en torno a los asuntos relativos a los siete sacramentos.
  • Administrar los asuntos y relaciones entre el clero y los laicos.
  • La supervisión de los concilios internacionales, nacionales y regionales.
  • Supervisar a las comunidades religiosas (y en los casos necesarios, suprimirlas).
  • Autorizar y poner en marcha los programas de estudio en las universidades pontificias.
  • Establecer, dirigir y supervisar las relaciones con las iglesias de oriente unidas a la Sede Romana, así como ocuparse de las relaciones establecidas con las iglesias orientales que se encuentran separadas de Roma.
  • Administrar la ciudad del Vaticano.
  • Dirigir el cuerpo diplomático de la iglesia y el estado Vaticano.
  • Determinar y hacer las limosnas acostumbradas por la Santa Sede.

Sin embargo, producto de los tiempos agitados en los que se ha desenvuelto el mundo últimamente, la mayor responsabilidad del Papa es la cohesión de la iglesia; mantener unidos a los creyentes es sin duda, la tarea más complicada que el Vicario de Cristo debe de enfrentar en esta época. En los últimos años hemos visto algunos cambios en el comportamiento de la figura papal, como la creación de su cuenta de Twitter (que, dicho sea de paso, no administra él), la aceptación oficial de los métodos anticonceptivos, y una tímida tolerancia a las preferencias sexuales de las personas.

El Papado se ha visto forzado a “modernizarse” en función de la necesidad latente que tiene por “captar” a más fieles, así como por conservar a los que ya tiene.

Juan Pablo II y Francisco han realizado más visitas a países católicos que todos sus antecesores juntos, y aunque causan gran revuelo y agitación con dichas giras, el número de jóvenes que se sienten orgullosos de ser católicos desciende cada año de forma dramática.

¿Será que el Papa de Roma debe de adoptar nuevas estrategias? ¿Entre sus funciones debería de incluir algo que en verdad lo acercara a la gente? ¿Habrá llegado el momento en que la iglesia católica y su dirigente deban aceptar la realidad de los tiempos en los que viven?

¿Podrá la figura del Sumo Pontífice lidiar con todo esto?

Qué Busca

Comments have been closed for this article.