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¿Las religiones han hecho más mal que bien a la sociedad?

Empecemos definiendo las diferencias esenciales entre religión y espiritualidad:

Las religiones son doctrinas constituidas por un conjunto de principios, creencias y prácticas en torno a cuestiones de tipo existencial, moral y sobrenatural, por lo general basadas en textos de carácter sagrado, que unen a sus seguidores en una misma comunidad moral.

Por el otro lado, espiritualidad es, un sentido amplio de la palabra, la condición espiritual. En este sentido, y referido a una persona, se refiere a una disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu. Esta decisión implica habitualmente la intención de experimentar estados especiales de bienestar, como la salvación o la liberación, y a la práctica de virtudes morales para tal efecto.

Generalmente, una religión permite a las personas desarrollar su condición espiritual para alcanzar esos niveles de satisfacción relacionados con los preceptos que la gran mayoría de las religiones establecen: ama a tu prójimo como a ti mismo, ayuda al desvalido, da comida al hambriento, bebida al sediento, abrigo al desamparado.

Sin embargo, y para detrimento de las religiones establecidas, son muy pocas de éstas las que realmente se mantienen fieles a sus preceptos originales. 

Las principales religiones que se profesan en el mundo son Cristianismo, Judaísmo, Islam, Budismo e Hinduismo. Se podría decir también que las tres primeras, comparten un “tronco común”, ya que comparten los mismos orígenes, comparten escrituras sagradas (para los Cristianos la Biblia y para judíos la Torah), e incluso las tres reconocen a los mismos profetas y mensajeros del único Dios, el cual también estas tres religiones comparten. Sin embargo, y a lo largo de la historia de la humanidad, estas tres religiones “hermanas” han estado en pugna constante, aun con los rasgos y teologías comunes que comparten. En comparación, el Budismo e Hinduismo son religiones que nunca han estado en pugna directa entre ellas, y aunque comparten una área geográfica común de origen (Asia), sus prácticas son muy diferentes.

Aun con su inherente complejidad, todas las religiones se pueden “reducir” a simples preceptos, dictados por un ser superior o Dios, encaminados al bienestar de la humanidad, la sana convivencia entre personas y culturas, la veneración a un ser único creador del universo, y el respeto a otros credos, motivando en todo momento la conciliación y la hermandad como preceptos que unen a todos los hombres.

El mensaje original de estas religiones, aun manteniendo sin modificación los mismos libros sagrados por miles de años, se ha malinterpretado y manipulado por las instituciones establecidas que conocemos como religiones. Al crear una estructura jerárquica, una burocracia y un constante anhelo por crecer como organizaciones y no como creencias, han olvidado sus humildes principios y se han convertido en mega-iglesias, en organizaciones mundiales y casi en corporativos con una estructura política definida.

Dicho lo anterior, y asimismo repasando el legado histórico que las religiones han dejado, no cabe duda alguna que las religiones, como instituciones, han sido un rotundo fracaso para el progreso de la humanidad. Las religiones han causado muchas mas muertes durante el paso de los siglos que cualquier plaga o guerra juntas.

Esto no quiere decir que haya que eliminar todas las religiones o que no hayan aportado bien alguno, sino re-analizar la relación con sus orígenes, explorar el camino que una religión ofrece para alcanzar la espiritualidad y ser fiel al mensaje original de su teología, tomando en cuenta siempre el beneficio a la humanidad en general y no el detrimento de la misma. El día que todas las religiones se ocupen en atender a los más necesitados, a alimentar al hambriento, a sanar al enfermo y a el resto de los mandamientos establecidos en su teología en vez de crecer como grandes empresas o corporativos, en ese día las religiones realmente aportarán un gran bien a la humanidad.

Actualmente, son realmente pocas las religiones organizadas que mantienen una obra de caridad activa y que utilizan la mayoría de sus ingresos (que son muchos) para ayudar a los mas necesitados. Muchos quisiéramos ver religiones que construyan orfanatos, casa-hogar, refugios, comedores y tantas otras obras de caridad que son realmente necesarias, dado que éstas religiones tienen los recursos económicos para hacerlo, y mas que eso, la misión de lograrlo. 

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