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La tecnología nos quita experiencia

Podrá sonar extraña la relación entre tecnología y experiencia. Sin embargo, la tecnología abarca muchos aspecto de nuestro ser como humanos y uno de ellos es precisamente la experiencia. La tecnología se concede para ayudarnos a simplificar nuestras vidas, a mejorar la calidad de esta y para beneficio propio. Si dejamos que la tecnología nos gobierne, ¿hasta qué punto dejamos de ser nosotros y la tecnología se vuelve parte de uno? Tal vez ya no podemos imaginar cómo era la vida sin todos los electrodomésticos, el internet, las computadoras, los automóviles, videojuegos, etc., pero los humanos hemos podido llegar hasta donde estamos con nuestra mejor herramienta, el cerebro. Con el cerebro hemos ido creando herramientas tecnológicas para auxiliarnos, pero nos volvemos dependientes a estas y pueden ir afectando nuestros procesos cognitivos y nuestras reacciones ante ciertas situaciones. Aquí es donde la tecnología altera nuestra experiencia

Cuando uno pasa tiempo en escuelas primarias o secundarias, puede observar y comparar a las nuevas generaciones con las anteriores. Los niños de ahora conocen y aprenden cosas mucho más rápido que los niños de antes. La tecnología juega un rol muy importante en este cambio social. Ellos tienen acceso a toda la información del mundo a una edad temprana. El internet y las computadoras les facilitan encontrar todo lo que quieren saber. Esto es muy bueno, pues mejoran la calidad de la educación pero esto va más allá de eso.

Antes de tener todas las comodidades de hoy en día, las personas debíamos aprender en base de prueba y error. Cometías un acto, veías las consecuencias y tomabas nota mental de hacerlo de nuevo o no, si traía algo benéfico o no. No obstante, ahora las personas no tienen la necesidad de pasar por eso de manera tan constante. Ahora podemos buscar cualquier cosa, cuando sea y tener todo en charola de plata. Por ejemplo, los padres ya no tienen que cometer los mismos errores que sus padres con los hijos, no adivinas, buscas en google y haces lo que te dicen. Para cocinar cuando estas en la universidad, ya no intentas copiar las recetas de tu madre en un intento de reproducirlas, ahora buscas la receta en internet y listo. Suena muy bueno, sencillo, práctico y lo es. Pero, ¿qué pasa con esa experiencia de cometer errores? ¿Qué sucede con la cultura de aprender de nuestros deslices y a discernir?

Estos procesos humanos se están perdiendo, ya no son tan necesarios como lo eran antes. Ya no necesitamos averiguar o probar algo para saber que va a pasar, ahora sólo lo buscamos y podemos tomar decisiones con base en eso. Los niños ya no reaccionan bien ante sus errores porque no están acostumbrados a tenerlos. Sus tareas son perfectas porque buscan en internet y en el salón de clase no reflejan lo mismo. Nadie prueba nada nuevo, te pierdes de la emoción, la incógnita, la incertidumbre, pues ahora la tecnología resuelve todo por ti.

Puedes analizar diferentes aspectos de tu vida, cómo la tecnología da paso al conocimiento pero frena de cierta manera el conocimiento empírico. No es probable que algún día lo detenga completamente pues está en nuestra naturaleza ser curiosos, pero hemos dejado de lado esa parte de vivir por elegir la practicidad y la ayuda de la tecnología. No hay manera de apartarse de la tecnología, es imprescindible para el desarrollo, sin embargo, podemos abstenernos de vez en cuando de encontrar las respuestas de todo y así poder aprender a ciegas de lo que la vida tiene para enseñar. 

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