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¿Retraso tecnológico? La paradoja del progreso

Comencé a trabajar en una agencia de publicidad la semana pasada. Como resultado de los horarios y actividades realizadas en el lugar me familiarice con algo que no me había pasado en toda la vida: dolor de cabeza por uso excesivo de los medios electrónicos.

Tal vez tenga que ver con mi falta de experiencia, mi juventud y la esperanza que todavía tengo en que el mundo sea un lugar mejor, pero me quedé pensando que hay ciertos avances tecnológicos que no han avanzado tanto como deberían. Claro, podemos comunicarnos en tiempo real, o casi, con gente que está al otro lado del mundo, y tenemos la oportunidad de hacer muchas cosas desde la comodidad de la casa, pero ¿qué hay de los efectos de la tecnología en nuestro cuerpo?

Recuerdo que cuando era todavía una niña de 10 u 11 años, se pusieron de moda los protectores de pantalla. No hablo de los fondos de escritorio ni de las micas que ahora venden para tablets y teléfonos inteligentes. Era una especie de mica que, supuestamente protegía los ojos de la gente de la luz del computador. Pasaron los años y cuando adquirieron un equipo de computación en mi casa no compraron uno de esos; al principio no vi problema porque mi uso del aparato era mínimo, pero conforme ha pasado el tiempo he incrementado el uso de la computadora, a veces por gusto y otras por obligación.

Supongo que los dichosos protectores de pantalla no eran tan efectivos o que mejoraron la calidad de las luces emitidas por las computadoras, pero el problema de que a mí y a otros profesionistas les dé dolor de cabeza por un uso excesivo de la computadora me parece algo que se debería atender. Aquí entran mis esperanzas por un mundo mejor porque, hablando con gente que ha estado sometida a las mismas condiciones, escucho la resignación a este fenómeno.

Tal vez sea mucho pedir y probablemente no vea realizado mi sueño de tener una jornada laboral con un final que no resulte en una gran migraña, pero yo sigo esperando que la tecnología avance no sólo para alcanzar velocidades más rápidas en la transferencia de información, sino también para que sea menos nociva la exposición a los aparatos tecnológicos de los que, además, estamos haciéndonos cada vez más dependientes sin pensar en las consecuencias fisiológicas inmediatas y a largo plazo que tendrán nuestros cuerpos y nuestra salud.

Elisa E.

Comments

rebeca     29 June 2017

Es verdad, yo también salgo con dolor de cabeza y resequedad en los ojos

jacinta     29 June 2017

Esto me recuerda a cuando se creía que el WiFi producía cancer, yo creo que si puede llegar a hacer daño la tecnología, sin embargo hay muchos otros factores que creo pueden afectar los cuales no creo que tengan que ver necesariamente con la tecnología.

casia     30 June 2017

Tenía rato que no recordaba esas micas para la pantalla de la computadora, se veían horribles pero eran necesarias. No entiendo por qué ya no se usan y la verdad mis ojos ya se han visto afectados, con cada año que pasa, necesito más graduación en mis lentes :(