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¿Qué tienen en común Donald Trump y Nicolás Maduro? y ¿Por qué ganan las elecciones?

Donald Trump es un político considerado de derecha, que representa a un partido político con un ideario conservador (Republicano). Por su parte, Nicolás Maduro es un político de izquierda, que enarbola un ideario liberal y desarrolla un proyecto político denominado como el “socialismo del siglo XXI”.

En principio, pareciera que no hay muchas semejanzas entre uno y otro, cualquier analista diría que los dos miran la política desde orillas diametralmente opuestas; sin embargo, los dos comparten una característica que los hace en esencia similares: Son populistas.

Pero, ¿qué es el populismo?

Bueno, según el lingüista y especialista en el análisis del discurso Patrick Charaudeau: “el populismo es una actitud política, que consiste en reclamar para si mismo ser el intérprete del pueblo, de las aspiraciones profundas, y de su defensa contra los diversos perjuicios de que es objeto”.

A esta definición, habría que agregarle que en el ámbito del discurso o la retórica, el populista hace uso de cualquier estrategia persuasiva para captar la atención del público; particularmente recurre a valores simbólicos como la igualdad, la justicia social, la dignidad y soberanía nacional, entre otros, para conquistar la atención y la emoción de aquellos que los escuchan.

¿Cómo se comporta el líder populista?

Con base en la definición atrás expuesta, tenemos que el discurso político populista se convierte en un instrumento de manipulación emocional de las gentes; este énfasis en la emoción perjudica la formación de criterio político en el ciudadano y puede llegar a engañar al electorado sin que éste sospeche.

Este discurso sirve para graficar de manera exagerada entre otros temas:

  1. La situación social catastrófica de la que es víctima el pueblo.
  2. Denunciar a los culpables de la desigualdad, pobreza, desempleo y falta de oportunidades, entre los cuales se encuentran la clase política, las élites empresariales del país, las potencias extranjeras, las instituciones que han perdido toda autoridad y la burocracia, fuente de todos los males. 
  3. La exaltación de las grandes cualidades del pueblo, de los principios sobre los cuales fue fundada la patria, y de los parámetros morales superiores sobre los que construyen su vida la gente pobre y humilde del país.
  4. Aseverar que la aparición del populista es un suceso providencial, casi milagroso.
  5. Asegurar que solo la inteligencia, el genio, el entendimiento de muchas materias, la manera de ser carismática y la visión del líder populista, es capaz de romper con el pasado y que será el salvador de la sociedad.

Ahora bien, para que el líder populista pueda capitalizar electoralmente sus distintas estrategias persuasivas, necesita que las clases populares estén disponibles; es decir, precisa de un estado de fuerte insatisfacción. Para ello, primero va a tratar de inocular el resentimiento en las gentes, resentimiento que después pretenderá explotar en las urnas.

La duda que tendríamos es:

¿Cómo hace el populista para explotar ese resentimiento de la gente?

Eso es relativo, depende de la temática que esté tratando el populista, pongamos algunos ejemplos:

Donald Trump cuando habla de la situación económica, insiste en que la falta de crecimiento de la economía de Estados Unidos se debe a que las cargas tributarias sobre las empresas y los ciudadanos son enormes. Esto frena la generación de empleo, socaba la capacidad adquisitiva de las personas y ralentiza el consumo interno. Mientras tanto, Nicolás Maduro cuando se refiere a la situación económica, sostiene que la disparidad entre ricos y pobres, la falta de empleo, los despidos y el empobrecimiento general de la nación, se debe a una guerra económica encabezada por los partidos de oposición, los grandes emporios económicos, las élites adineradas del país y la presión ejercida desde Washington.

Donald Trump cuando habla de la decadencia moral de la nación, expresa que se ha perdido parte de la identidad nacional por la inmigración indiscriminada que trae un folclor, cosmovisión, usos y costumbres diferentes a las tradicionales norteamericanas. Por su lado, Nicolás Maduro afirma que la decadencia moral de la nación es culpa de la conciencia capitalista sembrada en el pueblo llano, particularmente en la juventud, a través de los medios de comunicación, las redes sociales, la música y, en general, todos los referentes culturales propios de Occidente; esto ha creado ciudadanos individualistas, egoístas, frívolos y sin conciencia social.

Donald Trump cuando habla de la victimización que sufren los ciudadanos, dice que el fenómeno de la inseguridad se ha descontrolado al punto en el que ya no hay ciudades seguras; en el ámbito internacional Estados Unidos ha fallado en su rol de ser un promotor de la paz por las campañas militares mal planificadas. Achaca la falta de empleo y oportunidades a la inmigración ilegal y los tratados de libre comercio mal negociados por parte de administraciones pasadas. De otro parte, Nicolás Maduro cuando habla de la victimización que sufren los ciudadanos dice que hay una parte del pueblo (La pobre), sometida a la cuasi-explotación laboral por una minoría de personas privilegiadas (Los empresarios); sostiene que la inseguridad que campea en el País es un fenómeno importado de Colombia, promovido por las élites y algunas potencias extranjeras.

Conclusión

Como vimos, el populismo es heterogéneo, puede ser de derecha o de izquierda. Alguna vez leí que el populismo de derecha como el de Trump, alimenta el odio al extranjero; mientras el populismo de izquierda como el de Maduro, alimenta el odio al rico. En cualquier caso, siempre existirá la presencia de un líder carismático fuerte, aunque éste construya su liderazgo sobre una retórica o discurso diferente según su cultura (No es lo mismo el fenómeno populista en Europa, en América Latina o en África).

Este líder no tiene un programa político bien definido porque sus esfuerzos no se concentran en estructurar políticas, programas y proyectos serios; sino en producir un hecho emocional de rechazo entre el electorado hacia un enemigo interno (Ricos), o un enemigo externo (Inmigrantes o potencias), prometiendo eso sí, romper con las prácticas del pasado, terminar con la corrupción y otorgar su poder al pueblo. 

Sergio Augusto Alvarez Vargas

Comments

Fadme     23 December 2016

Crear un enemigo en común hace ganar la contienda, sin considerar el verdadero problema desde su raíz. Siempre es más fácil culpar que solucionar, lamentablemente a pesar de los avances tecnológicos el ser humano sigue a quien le de un trinche y encienda su antorcha

Sergio Alvarez     28 December 2016

Así es Fadme, estos temas tienen tanto de largo como de ancho, pero el mejor antídoto a los populismos es sin lugar a duda unas Instituciones fuertes.

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