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Conflicto y unión familiar: causas y consecuencias

Aunque actualmente muchas personas puedan poner en tela de juicio que la familia siga siendo la base de la sociedad, es indudable la importancia que tiene la familia en nuestras vidas y no hay ni que pensar dos veces que la atmósfera familiar es determinante para muchos otros aspectos de nuestra vida, pero ¿qué ocasiona la armonía o el caos dentro de esta forma de organización?

En realidad es imposible escribir una lista completa y objetiva que reúna las causas por las que una familia tiene una convivencia pacífica y amorosa o todo lo contrario, pero sí se puede hacer al menos un intento por nombrar algunas de las cosas que a veces tienen como resultado un ambiente familiar sofocante y una sensación de ahogamiento o viceversa.

Empezaré nombrando algunas de las causas por las que las familias suelen discutir y entrar en conflicto. En primer lugar están los desacuerdos ideológicos que más que orientarse hacia un aspecto determinado de la vida tienen que ver con el modo en el que concebimos el mundo y nuestra perspectiva sobre la vida. No en pocas ocasiones he tenido una que otra discusión con mi madre porque yo veo la vida desde un perspectiva distinta a la suya y valoro cosas distintas del mundo y mi interacción con él.

Este tipo de discusiones, por lo general, crecen en la medida en que una de las dos personas, o las dos, quieran imponer su opinión por sobre la de la otra persona. Lo más lógico cuando nos topamos con estos conflictos es terminar tan pronto como sea posible y aceptar que los demás, aunque sean nuestros familiares, no van a pensar como lo hacemos nosotros y viceversa. Claro, eso no significa que no podamos compartir nuestro punto de vista, pero sí significa que no hay necesidad de convencer al otro de ver desde el lugar en el que nosotros estamos parados porque cada quien tiene su modo y perspectiva de mirar las cosas y es respetable. Así como los otros deben respetar nuestra posición, nosotros debemos respetar la suya.

El segundo tipo de conflictos sucede cuando malentendemos un mensaje o nos comunicamos de manera errónea. Normalmente estos problemas surgen después de que hablamos, pero tienen su causa en la charla previa. Por ejemplo, si una familia acuerda comer a las dos, pero uno de los miembros entendió que sería a las doce y llega a casa al mediodía y no encuentra a nadie es probable que coma solo y se enoje, lo diga después o no. Luego, si los demás familiares llegan a las dos y el miembro que ya comió no llega a la mesa o ya ni siquiera se encuentra en casa, es probable que los demás se enojen con él porque no asistió a comer a la hora que habían acordado.

Para evitar este tipo de problemas, lo mejor es corroborar la información que captamos, además de que es conveniente no tomarse las cosas de forma personal y darle prioridad a la interpelación con la persona cara a cara que comenzar a pensar en las posibilidades por las que una persona podría haber faltado a una cita o hacer algo en un modo que no había sido el acordado con anterioridad.

Sobre las causas por las que se generan conflictos, ya mencioné un par, pero ¿qué hay con las consecuencias que éste y otros tipos de problemas familiares tienen? Retomando ambos casos, podemos pensar que las personas que buscan mantener una opinión y convencer a los otros de que esa es la perspectiva correcta, seguramente terminarán frustradas porque no lograrán convencer a los demás de mirar el mundo desde la trinchera que ellos defienden, además de que tal vez también guarden ciertas reservas e incluso pierdan la confianza que le tenían a quienes piensan distinto a ellos.

En cuanto al segundo ejemplo, es probable que ambas partes del malentendido permanezcan con sinsabores y amarguras a lo largo del día después del malentendido, y si no se aclara la situación puede hasta ocasionar rencores, malos tratos y discusiones mayores a causa de sentimientos e impresiones no expresdas.

Ahora bien, hay muchos tipos de problemáticas en una familia y nombrarlas todas seria imposible, pero algo queda muy claro, a mi parecer, la comunicación es clave para resolver conflictos y mejorar la convivencia. No una comunicación que busque imponer, sino una comunicación asertiva que apele al diálogo y la resolución de dudas y preguntas. Finalmente, el que los conflictos de una familia sean resueltos o se puedan llevar de mejor manera no sólo contribuirá a la paz familiar sino también a la unión y el apoyo que, a su vez, contribuirán a mejorar la relación que llevamos también en el entorno social y profesional.

Elisa E.

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