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La historia sin contar de la mujer que reportó el inicio de la Segunda Guerra Mundial

Después de tan solo tres días tras iniciar su trabajo como reportera, Clare Hollingworth no pudo haber imaginado que daría la más grande noticia de su carrera.

Haciéndose camino a través de una industria en la que tenía pocas conexiones y poca experiencia, obtuvo un trabajo como reportera para el Daily Telegraph. Pero determinada a probar sus capacidad y valor, Hollingworth persuadió a su editor de enviarla a Polonia para reportar el desarrollo de la guerra en agosto de 1939. En la ciudad de Gleiwitz, en la frontera polaca, distinguió algo inusual: cientos de tanques alemanes en línea, pasando a través de un valle. Se paró en frente de lo que parecía ser Alemania invadiendo Polonia, con los tanques esperando el sonido del silbido que les ordenaría avanzar. Hollingworth corrió a un edificio cercano y levantó el teléfono para llamarle a su amigo Robin Hankey, que trabajaba en la embajada británica.

“Robin”, le dijo, “¡La guerra comenzó!”.

Hankey la tomó a loca. No podía ser verdad, él insistió, ya que los países seguían haciendo negociaciones. Para probar que decía la verdad, Hollingworth sacó el teléfono fuera de la ventana para que pudiera escuchar a los tanques moviéndose. Convencido, alertó con cautela a las autoridades, quienes después tuvieron la tarea inusual de decirle al gobierno polaco que su país estaba a punto de ser invadido. Hollingworth acababa de alertarle al mundo que la Segunda Guerra Mundial había comenzado.

Hollingworth continuó sin mostrar miedo y sin aceptar nada de nadie a través de su carrera. Viajando con solo una máquina de escribir, un cepillo de dientes y un revólver con culata perlada para su seguridad, ella fue testigo de momentos históricos y dió saltos atrevidos para reportar sin miedo en el volátil mundo a su alrededor.

Está es una lista de los momentos más impactantes de la increíble carrera de Hollingworth: fue acusada de ser una espía británica por la policía secreta polaca; se convirtió en uno de los primeros corresponsales occidentales en ser acreditados por China después de la revolución cultural: cubrió la guerra del Desierto en África del Norte, guerras civiles en Algeria y Adén y en las guerras entre India y Paquistán; presentó la historia de la desaparición y deserción de Kim Philby a la Unión Soviética; tomó las tiendas para asegurar la liberación del reportero del Daily Telegraph tomado como rehén, John Wallis, cuando le insistió a los a los secuestradores que ella y un grupo de reporteros iban en camino para también ser tomados como rehenes.

También tomó un papel humanitario. En la ciudad polaca de Katowice, ayudó a asegurar la evacuación segura de cerca de 3.000 personas huyendo de los nazis. Sus tácticas de contrabando y su decisión de disfrazar a los refugiados como residentes, hicieron que fuera nombrada la Pimpinela Escarlata.

A pesar de la naturaleza hostil de su campo laboral, Hollingworth también entendía la importancia de apoyar a otras mujeres, sin importar que ellas escribieran para publicaciones rivales. Construyó una red de reporteras mujeres en el Cairo y en el Norte de África. Décadas después, sigue siendo un ídolo para las reporteras.

Hollingworth murió en Hong Kong el 10 de enero. Tenía 105 años. Incluso con sus numerosos logros en su carrera de décadas e incluso con su reportaje histórico en la frontera polaca y muchas hazañas incontables, el nombre de Hollingworth ha sido mayoritariamente olvidado. 

“Sus grandes logros también ilustran la naturaleza inusual de las mujeres en el frente del periodismo en esa época”, añadió Watson. “Nunca se le ocurrió que su género podría ser una barrera para lograr cosas serias en el periodismo”.

El señaló, que el compromiso de Hollingworth al periodismo de investigación es un ideal perdurable que las futuras generaciones de reporteros deben intentar emular.

Baudilio Sosa Mayonga

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