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5 cosas que los expertos saben acerca del amor que tú no sabías

1. Los matrimonios exitosos inician a esta edad y no es lo que piensas

¿Mientras más grande seas cuando das el “sí” más sólido será tu matrimonio, no? Pues no exactamente. El mejor punto de inicio para una relación duradera es: 32 años de edad. El riesgo de divorcio va en declive constante durante los 20, pero después de los 32, aumenta un cinco por ciento por año. Ese es el sorprendente descubrimiento que realizó el verano pasado Nicholas Wolfinger, profesor de familia y estudios de consumo en la Universidad de Utah, después de analizar los datos recopilados entre 2006 y 2010 de matrimonios y divorcios de más de 6000 estadounidenses. “Solía ser una relación simple y lineal” menciona él. “Mientras más grande eres cuando te casas menos propenso eres a divorciarte”. Wolfinger no está seguro de lo que causa el cambio, pero nota que el que la gente que espere más de lo acostumbrado, puede ser un factor. 

2. No todo el apoyo es benéfico

Cuando tu pareja se estresa pero no ha buscado ayuda, el ayudarlo es como preguntarle a alguien si quiere una taza de café porque se ve cansado. “De repente tu pareja piensa, ‘debo estar batallando tanto que tuviste que hacer algo’ eso puede hacerlos sentir que están fallando lo que puede afectar la felicidad de su relación” dice Matthew Johnson profesor de psicología en la Universidad de Binghamton y autor del nuevo libro Great Myths of Intimate Relationships: Dating, Sex, and Marriage (Grandes mitos de relaciones íntimas: Citas, Sexo y Matrimonio). Señala que el estudio captó la atención de los expertos.

Los investigadores estudiaron a las parejas de la ciudad de Nueva York en las que uno de los dos estudiaba para el examen de abogacía. Tenían registros individuales de lo que hacía el uno por el otro, lo que la pareja estaba haciendo para los dos y que tan felices eran en la relación. Sorprendentemente, las parejas a las que no se evaluó, uno de los dos dijeron apoyar mucho a su pareja, pero el resultado del examen dijo que no recibieron mucho apoyo, eran más felices que las parejas a las que no se les hizo un estudio y recibieron mucho apoyo. Eso no significa que no debes estar ahí cuando tu pareja te necesita. Solo practica lo que los autores del estudio llaman “apoyo invisible”: ayuda a que hagan su vida un poco más fácil sin llamar la atención, como hacerse cargo de un quehacer que ninguno de los dos disfruta sin decir que tu lo hiciste. (Y ten algo de fé en que te lo agradecerá).

3. El tener sexo con frecuencia puede importar más de lo que dicen

Preguntale a un terapista de parejas que tan seguido deberían ocuparse de eso tu y tu pareja, seguro te dirá que tan seguido como te haga feliz. No diferimos en eso, pero en el espíritu de datos científicos interesantes, esta esto: Mientras más tenga sexo la pareja más positivos serán sus sentimientos implícitos por la relación en la que, de acuerdo a un estudio en Ciencia Psicológica. El poner los “sentimientos implícitos” en términos del mundo real, es la diferencia entre sonreir automáticamente cuando vez a tu pareja cruzar la puerta después del trabajo y sonreír al acordarte que te invitó a cenar esa noche. Lo primero pasa sin siquiera darte cuenta, lo segundo requiere un poco de esfuerzo. Esa es la diferencia crucial, dice Lindsey Hicks autora líder del estudio y estudiante de doctorado en psicología social en la Universidad del estado de Florida.

“Cuando estás cansado y no tienes la energía para pensar acerca de cómo te sientes respecto a tu pareja, la actitud implícita que tienes ante él es la que va a surgir e influenciar el modo en que lo tratas” menciona ella. Este es un estudio actual y los investigadores sugieren que deberíamos detener todo y empezar a tener sexo lo más seguido posible, los sentimientos implícitos positivos son una buena razón para pasar más tiempo en la recámara.

4. Tu tipo de conflictos predice tus problemas de salud

No se necesita un experto para saber que la gente que se enoja en una discusión con su pareja tiende a tener problemas del corazón. La indiferencia del tipo “ahorita no quiero hablar contigo”, también aumenta el riesgo de dolores músculo esqueléticos como dolor de espalda. En un estudio que duró 20 años apenas publicado en Emotion los investigadores estudiaron a 156 parejas (la mitad en sus 40 y la otra mitad en sus 60, todos casados por al menos 15 años), los citaban en el laboratorio cada cinco años y les preguntaban por su salud y los grababan mientras hablaban de sus problemas actuales en la relación.

Después de analizar las grabaciones en busca de signos de enojo o indiferencia, los investigadores descubrieron las conexiones musculoesqueléticas y con el corazón. “Cuando la gente se porta indiferente, por lo general sienten algo pero no quieren dejar que se vea, asi que tienden a ponerse tensos y rígidos,” dice Robert Levenson profesor de psicología en UC Berkeley y uno de los autores del estudio. “Es como cuando un carro va saliendo del garaje y tu te paras enfrente para tratar de jalarlo, el carro son tus emociones”.

La otra lección importante: Sea cual sea el desacuerdo que tengan, intenten resolverlo rápido en vez de dejarlo para después así no llevas en tu mente esos recuerdos por décadas. Muchas de las parejas este estudio tenían los mismos conflictos año tras año y por lo general lo discutían en términos leves. Levenson menciona, “A veces estarán escuchando y se preguntarán, ‘¿es esta la misma conversación que hemos tenido por años?”

5. Tú y tu pareja son más parecidos de lo que piensan

Sabemos por algunos estudios que, de hecho, los opuestos no se atraen en realidad. Solo se cree que sí porque “son las diferencias lo que lo atraen hacia ti,” dice Chris Crandall profesor de psicología en la universidad de Kansas. “Por ejemplo, ambos odian las películas de artes marciales, pero eso nunca sale a tema, asi que el hecho de que a los dos les desagradan es completamente poco notable para ti.” Cuando te enfocas en las formas X,Y y Z en que eres diferente, te pierdes de las áreas A a la W en las que eres igual y tratar de hacer esas pequeñas, casi insignificantes diferencias desaparecer es una pérdida de tiempo y esfuerzo.

Cuando los investigadores entrevistaron a más de 4000 personas (incluídas parejas amorosas y amigos) para ver si, con el tiempo, su opiniones preexistenciales hacían que la otra persona a presentara algún tipo de cambio, “la respuesta fue un rotundo no,” dice Crandall, autor líder del reciente estudio en el Journal of Personality and Social Psychology (Diario de la personalidad y psicología social). Asi que tal vez sea tiempo de aceptar el hecho de que él solo lee no ficción o que incluso está en desacuerdo con tus creencias políticas y enfocarse en el otro millón de cosas en las que sí coinciden.

Baudilio Sosa Mayonga